Se inventó una excusa: —No me encuentro muy bien, tengo que volver antes.
—Haré que el chófer te lleve de vuelta. —Juan arrugó las cejas mientras terminaba y entraba en la sala.
El interior de la sala bullía de actividad.
Pero en cuanto asomó la cara, las voces del recinto parecieron calmarse poco a poco.
Juan miró a Lorena, que estaba en medio de José y Fiona, erguida y con poca emoción en los ojos.
A Lorena, desde que la vio en Canadá, le pareció que debía existir un vínculo entre ambos e