Lorena se esforzó para mantenerse despierta.
—Puedes pagarte. ¿Cuánto quieres? Soy la señorita del Grupo Suárez, tengo dinero.
—Señorita Suárez, ¿piensas en poder engañarme por tu apellido? Si fueras la señorita del Grupo Suárez, ¿te divorciaste de Juan? No me hagas tonto. Nadie puede salvarte aquí. Juan está ocupado. No tengas miedo, soy muy amable con las mujeres.
Tiró del látigo y sonrió con sombría.
En el segundo siguiente, levantó su látigo y lo lanzó con fuerza hacia ella...
En este m