Capítulo 98—Jamás podría odiarte
Narrador
Ya casi había caído la noche cuando llegaron y el apartamento estaba en silencio cuando cruzaron la puerta. Seth sostenía al bebé con un brazo, mientras con el otro ayudaba a Nebra a caminar despacio. Aún estaba pálida, agotada, pero se mantenía erguida, orgullosa incluso en su fragilidad.
El dormitorio que, alguna vez había ocupado ella, ahora estaba transformado por completo. Todo era nuevo; la cuna, la mecedora, los estantes con ropa diminuta cu