Capítulo 88— Desde cero
Narrador
Él dejó de reír en seco. La expresión se le congeló en el rostro, confundido, casi herido.
Pero antes de que pudiera decir nada, Dalia se acercó, levantó una mano y le acarició la mejilla con una dulzura que lo desarmó por completo.
—Yo no te quiero, Simón… te amo. Desde el día que me sacaste de aquel puto bar.
Simón cerró los ojos un segundo, como si esas palabras fueran todo lo que había estado esperando desde siempre.
—Voy a matarte, Dalia —murmuró Sim