Giovanni no recordaba muy bien en que momento había terminado con un bebé en los brazos. Con Mia nunca nada sucedía a la velocidad común y lo peor es que nunca tenías idea de que era lo que iba a suceder. Era como si se tratara un torbellino.
Estaba seguro que si ella no le habría dicho que tenía una cita no se habría sentido tan ansioso por salir a ver qué estaba pasando. Había querido comprobar que Mia estaba bien y lo más importante, si estaba sola. Jamás se la habría ocurrido pensar que el