XXIV. El mensaje
Romy se encontraba frente a mí, estaba temblando en ese momento, me había quedado sin aire. omy se encontraba frente a mí, estaba temblando en ese momento, me había quedado sin aire.
—Ro-Romy… —dije asustada, cuando por fin las palabras salieron de mis labios.
El Romy que había visto aquel día, no era el mismo que estaba frente a mí, se le veía tan flaco, ropa desgastada, mal olor, grandes ojeras, ojos rojos… Él no era para nada, aquel chico que había visto aquel día.
—¡Muñeca! ¡Por fin despier