—Tal vez queremos estar alejados de su núcleo tóxico, y si esto fuera tan privado, pues tengo derecho porque me ocultaste que tenía una hija —responde Ascher yendo al grano.
—Ascher… —Roberth siente que le han echado un balde con agua fría.
—Entonces, ¿es cierto que me mentiste? —pregunta Ascher y Roberth agacha su rostro.
—¿Qué sucede? ¿Por qué los gritos? —Entra Elizabeth y ve a sus hijos—. Pensé que no volverías a venir.
—Supongo que eso es lo querías lograr por como me trataste la última ve