—Me encantaría ayudarlos con la casa del árbol. —Se levanta animada.
—Que bueno que lo pensaste mejor, ya que no me agrada la idea de hacer algo que no disfrutaré —se queja.
—A trabajar esclavo. —Finge darle con algún látigo.
—Estoy en huelga porque no me has pagado —bromea.
—No hay paga si no hay trabajo. —Se ríe.
—Entonces pintaré todo mal, ya verás, si no hay paga, no hay buen trabajo —contradice.
—¿El pago cuenta si te digo que eres el mejor papá del mundo? —Lo abraza.
—Tal vez, y que arreg