—No traje más paraguas, pero si quieres la acompañó con el mío mientras usted atiende al señor Genovese —dice dando media sonrisa.
—Muchas gracias Godfrey, por favor no la vayas a dejar sola hasta que llegue el taxi, espero volver lo antes posible —le asegura.
—No será necesario el apuro, ve tranquilo. —Holly estaba bien, bueno, no tan bien.
—Está bien. —Besa su frente y se va una vez más agradecido por Godfrey.
—¿Nos vamos? —le pregunta Godfrey a Holly.
—Si. —Él se acerca permitiendo que esté