—¿Por ahí? —Se sorprende Holly y Ascher asiente—. No lo sé amor.
—O podrías dármelo en la luna de miel cuando nos casemos —propone sin problemas.
—Claro, es que me gustaría estar preparada —admite Holly.
—Es mejor hacerlo sin pensarlo tanto, pero tampoco voy a hacerlo sin aviso, así que prepara esas nalgas, porque te voy quitar lo virgen del apellido también. —La besa y no saca su mano de ahí.
—¿Ya lo has hecho? —pregunta insegura.
—Si te digo que sí, ¿no querrás hacerlo conmigo? —Se detiene pa