Capítulo 8: Solo admítelo.
Matthew
— Buenos días señor Black — dijo Cloe al entrar a mi oficina y hoy ella estaba esplendida como siempre.
Lucía tan tranquila e indiferente, como si no pasara nada, como si apenas nos conociéramos y ojalá fuese así, porque en cambio yo, no pude dejar de pensar en ella toda la noche, con ansias de volverla a ver y tomarla entre mis brazos, pero el odio también me carcomía por dentro, recordándome su traición, recordándome cada vez que la miro ese día que la encontré en brazos de otro h