Al otro día por la mañana, Ava llegó al corporativo Licciardi, la chica en recepción le sonrió amablemente, ya la estaba esperando por orden de Mateo, la guió hasta la oficina, la cara que puso Camila fue de total disgusto, pero ante la orden de Mateo tuvo que dejarla pasar.
—El señor Licciardi pidió que entrará al llegar —lo dijo volteando los ojos y haciendo una mueca al hablar. —A Ava le pareció divertido aquello, se dirigió hacia la oficina.
Cuando Ava entró, Mateo tuvo que esforzarse por p