Tadeo observaba a la chica completamente embelesado, la dejó hacer lo que le diera la gana, siguió bajando, recorriendolo son sus labios, con ellos trazó un camino hasta su vientre, en este punto, él sintió una fuerte corriente eléctrica que lo recorría.
La chica siguió bajando hasta llegar a la parte más íntima de su ser y empezó a recorrerla con su boca, moviéndose suavemente, él tomó con sus manos la cabeza de la pelinegra para marcarle el ritmo, cuando ella notó que su ser comenzaba a tembl