Ares se encontraba inmerso detrás de su escritorio con la cara metida entre el montón de carpetas y papeles que tenía esparcido por su gran escritorio de roble europeo. Cuando de pronto sonó el intercomunicador de su oficina, saliendo por este la voz femenina y profesional de su secretaria.
_ Señor Prokopis, la señorita Marshall desea verlo_ dijo la joven mujer por el aparato.
Por un momento Ares levantó la mirada hacia la puerta cerrada de su oficina y el rostro se le endureció.
_ Cual de las