Hans, quien había acompañado a Andrea a descansar, veía ahora a su mujer, más madura y aunque han pasado casi 20 años seguía siendo una mujer hermosa, aunque su cara demacrada y un poco pálida le hacía doler el corazón, tenía el sentimiento de haber encontrado el tesoro que hace tiempo había perdido.
—Sigues siendo igual de hermosa de cómo te recordaba— susurró para él mismo mientras le hacía cariños a la mujer, estaba en esa paz que se sentía, soltó un suspiro, y se acomodó a la fuente de calo