Paul condujo por un largo tiempo, y todo el rato le echaba un ojo a la mujer que tenía al lado, de vez en cuando acomodada su cabeza que se deslizaba hacia la ventana.
Cuando por fin llego a su hogar estacionó el auto, después de un rato lo apago y salió, dio la vuelta y abrió la puerta donde se encontraba Daniela, desabrocho el cinturón y la tomo en sus brazos. Luego de que el personal abriera la puerta, continuó caminando para subir las escaleras hacia su habitación.
Al acercar a Daniela a