~54~ Destruirlo y quedarme con todo.
MARTHA.
Daba vueltas en la sala, inquieta, mientras mi esposo me observaba con esa mirada llena de furia. Estaba fuera de sí, tiraba cosas por todas partes y gritaba como un loco, desahogándose con mi hijo. —¡Eres un imbécil! ¿Cómo es posible que no pudiste manipular a esa mujer? Te envié lejos para prepararte, ¡y mírate ahora! ¿Cómo vamos a quedarnos con la herencia de mi hermano si ese hombre se da cuenta de lo que hicimos? Va matarnos o hundirnos a todos.
Mi hijo, temblando, intentaba defen