Capítulo 31 – Berlín
Alexander
Fueron segundos. Segundos exactos entre ella, frustrada porque me había quitado el yeso, y después, rota en mi regazo por algo que dije. No soy especialista, pero ni falta que hace para ver el trauma grabado en ella. Una simple palabra puede convertirse en un detonante.
Evelyn oscila mucho entre estar bien, estar mal... e indiferente a todo. Y, de verdad, eso está empezando a preocuparme.
Cuando dijo que no estaba embarazada, mi corazón se alegró. Era egoísta por