POV : BASTIAN.
— ¿Estás segura de que podrás manejarlo, tú sola?
— Estoy segura, cachorrito. — Tras una última mirada de mi diosa, me arrodillé para quitar sus zapatos, acerqué mi nariz al tobillo de esta y deposite un suave beso.
Acaricie la pantorrilla bien torneada y subí con extrema delicadeza la mano hacía sus muslos, deslizandola sobre la suavidad de la media que la cubría.
Mi reina dejó escapar un jadeo profundo que resonó en el pasillo de la habitación, y a la vez se aferraba con tod