Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO TREINTA Y NUEVE
Alexander
Miré su rostro sorprendido, encontrándome con unos adormilados ojos que relucían con amor ¿hacia mí? Yo estaba completamente seguro de que la amaba y que no podía estar ni un solo segundo alejado de ella, mi alma estaba unida a ella.
Aún me sorprende lo rápido que me enamoré, lo rá







