Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO TREINTA Y OCHO
Alexander
- ¡Maldita sea Alexander! ¡Deja de moverte! - me gritó a lo que yo gruñí molesto.
- Deja de joder, sabes que no me interesa ir y tú te estás comportando como un grano en mi culo - gruñí serio entre dientes tratando de intimidarlo pero el seguía moviendo tal puta corbata.
Un bu







