Mi teléfono móvil de emergencias, el que está conectado solo con el móvil de mi jefe de seguridad, suena. Me abalanzo de inmediato hacia él, haciendo que la reunión estratégica que estábamos teniendo se apre momentáneamente mientras yo compruebo el mensaje.
Frunzo el ceño, porque me resulta de lo más extraño lo que acaba de llegarme. Conozco a Vincent, a él no le gustan demasiado las nuevas tecnologías, y siempre prefiere llamar que escribir o cualquier otra opción.
En cambio, hoy, ha enviado u