—Incendiaron el bosque y hemos estado intentando apagarlo —habló rápido y de pronto recorrió con la vista la casa—. ¿Dónde está Takeo, Meir y Craig? —el miedo a la respuesta es palpable—. Selig, dime que no están…
—Todavía no —respondió afligido Selig.
—No importa si aprueban mi decisión, pero no esperaré. Iré en este instante por mis amigos —señaló a la distancia y se puso bravo—. Sé por experiencia propia que unas simples horas pueden quitarte la vida.
—Nadie va a esperar, estoy cansada de qu