Renata
En ese momento, no pensé en otra cosa que en salvar al hombre que me había salvado a mí, Lemi. Mi corazón se aceleraba y la adrenalina corría por mis venas mientras me acercaba a él, que estaba en apuros. Había arriesgado su propia vida por mí, y yo no dudaría en hacer lo mismo por él.
Con determinación e infinito valor, me lancé hacia el peligro inminente, el fuego rugiente que amenazaba con engullirle. Lemi se arrastraba, luchando por salir de aquel embrollo, y yo sabía que no había ti