Diana Rodrigues
Teníamos urgencia por llegar al hospital. Pero antes de salir, decidí pasar por la habitación de Renata, una de las mujeres con el mejor corazón que he conocido, una amiga de muchos años que ha estado a mi lado en los momentos difíciles de mi vida. Nada más llegar a su habitación, nos reciben con cálidas sonrisas.
"Diana, ¡qué sorpresa tan maravillosa!", exclama abrazándome con ternura. "¡Pensaba que no iba a verte!".
"No he podido evitar despedirme. Y quiero darte las gracias po