Randall Hamilton se movió de su asiento y acercó su mano hasta que la posó en el hombro de su hijo.
—Puedo entender por lo que estabas pasando, pero si no hubiera sabido eso de boca del mismo doctor no hubiera podido entenderlo, hijo —apretó el hombro de su hijo con fuerza— Lo siento, en verdad lamento todo este tiempo que hemos perdido y ya ves, ahora tengo mis días contados.
—Tienes razón, papá. Yo tampoco sabía que era algo más profundo en mi, creía que simplemente no me gustaban las persona