La miro furiosa y niego con la cabeza. Me quejo porque no puedo articular bien las palabras, es imposible hablar con ese estúpido trapo en mi boca. Con urgencia necesito soltarle todas las verdades y lo que siento en este momento, pero es imposible hacerlo. Por eso me siento realmente molesta.
-Soy ella, en efecto, lo que sea que estás pensando es completamente cierto. Y sí, podría sonar un poco ilógico, pero es la realidad. Soy Leah.
Y finalmente logro ver su cara.
Maldición.
Es ella. La mujer