34 CAPÍTULO

Después de ese beso, nos encontramos sentados en una banca. Sé que en cualquier momento el tema surgirá y debo estar preparada. Estoy segura de eso. Él me mira y toma mis manos. No tardo en corresponder al contacto. Su mirada me hace sentir amada, como si fuera de gran importancia para él. Eso es lo que siento.

-Anastasia...

-Disculpen -interrumpe una niña pequeña a Zared-. Solo quiero dejarles un volante para invitarlos a comprar algo. Estamos ubicados allí...

Señala las luces a poca distancia
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