Fernando Cortez
Observé seriamente a Klaus mientras se limitaba a beber un poco de agua. Ni siquiera después de mi consejo de ayer tuviste la capacidad de avergonzarte y seguiste tonteando con esa subordinada de aquí. Pero yo me encargaría de esta situación. Lo había dejado ir demasiado lejos y era hora de ponerle fin.
Helena corrió detrás de su amiga que estaba alterada por la rabia y la pena. Sentí pena por Luisa porque sé bien cómo se siente una traición. Entonces rompí el silencio que se ha