Capítulo 68.

El par de ojos se vieron por algunos segundos hasta calmarse. Albert sabía que debía controlarse o la tomaría ahí y, entonces, la perdería para siempre.

La volvió a besar, tímidamente, sobre los ojos, sobre la boca. Suave, para aliviar su llanto y calmar la tensión en su espalda. Después la levantó. Tenía el cabello frío, con pequeñas gotitas de agua helada escurriendo sobre su cara. Su frá

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