El vestíbulo del hotel se había llenado de algunos clientes que disfrutaban de ver el alboroto.
—Señorita, por favor, cálmese... Usted tiene estatus, causar un escándalo aquí no es apropiado. Solucionamos el problema en la sala de reuniones, ¿qué le parece? —El gerente, con la cara empapada de sudor, intentaba persuadir a Leona con amabilidad.
—¿Cómo se atreven los empleados de vuestro hotel a robarme a mí, una persona con estatus? Si esto le sucediera a alguien sin estatus, ¡lo maltratarían has