—Curiosamente.
—No le he hecho gran cosa, solo la lastime un poco—recordó Rodrigo el día en el almacén, cuando Leona estaba sufriendo tanto. Incluso ahora, no podía evitar reírse de aquel momento.
—Por eso me preguntaba por qué no la he visto últimamente. Supongo que no se atreve a mostrarse en público—dijo Alejandro, muy pensativo. Luego, con una mirada seria, preguntó a Rodrigo: —Durante este tiempo que Noa ha estado contigo, no le has hecho nada, ¿verdad?
Rodrigo sintió un vuelco en su corazó