Estas palabras tenían un significado muy evidente, y probablemente todos los presentes pudieron captarlo. Simón ya sabía que Clara se había divorciado, y su exmarido era Alejandro. Casarse con el hijo de la familia Hernández ya era sorprendente, pero con el hijo ilegítimo, parecía una degradación en definitiva innecesaria. Simón pensaba que, incluso en su propia familia, Pol era mejor partido para Clara que Alejandro.
—Simón, ¿tienes sed? ¿Quieres que te traiga un poco de café? — Clara se sintió