Después de enamorarse de Clara, Alejandro comprendió una sola cosa.
Clara, aunque siempre tenía un aspecto sombrío y parecía bastante feroz, en realidad tenía un corazón amable y sincero.
Ya no tenía mucho para atraerla, solo podía aferrarse a ella y seguir siendo insistente. Antes, era ella quien estaba a su lado, luchando contra el tiempo para pasar momentos a solas con él. Ahora le tocaría a él sufrir esa misma angustia.
Al final, Clara no pudo salir de la habitación y, resignada, decidió que