—Clara, ¿qué estás diciendo, dime?
Fernando quedó claramente atónito por las palabras expresadas por Clara, mirándola estupefacto.
—En ese momento, la situación era muy caótica. Los delincuentes nos atacaron de repente, y yo estaba ocupada protegiendo a Luz, sin poder defenderme. Esos delincuentes eran hábiles, y muy sagaces, incluso nuestros guardaespaldas no pudieron detenerlos...
Clara recordó cómo Alejandro se interpuso frente a ella, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza con un bastón. S