En la mansión de la Ciudad de México, Clara ya no remaba en su kayak en solitario debido al clima frío. Sin embargo, siempre fue disciplinada en su rutina de ejercicios físicos.
En este momento, la señorita Clara llevaba un ajustado y sensual traje deportivo de color rosa claro mientras corría en una cinta, su rostro sonrosado y profusamente sudado. Aarón sostenía una toalla en su mano izquierda y una botella de agua en la derecha mientras informaba a Clara: —Señorita, tanto el señor Julio como