—Ustedes no son la familia de Teófilo. No merecen serlo.
Arturo, con una mirada fría y penetrante, dio un paso adelante. —Rara vez vuelvo, y hoy he presenciado algo inusual. Me pregunto, ¿qué tipo de familia puede ser tan malvada como para golpear brutalmente a su propio hijo, ignorar sus derechos humanos y encerrarlo solo para desahogar una venganza personal?
—Esto no es algo que un ser humano haría. Javier expresó su disgusto total.
—No entienden. Esto es un asunto de nuestra familia López. Vi