—Señor, ¿hay algún problema en la empresa? —Luisana frunció el ceño y preguntó con cautela.
De hecho, desde que Rodrigo entró por la puerta, ella sintió que algo lo preocupaba mucho.
No es que Noa no se preocupe por él, sino que Luisana ha estado junto al joven amo durante demasiado tiempo, no hay otra persona que lo entienda y conozca mejor.
Rodrigo apretó con firmeza los dos dados del juego en su mano, con sus ojos oscuros y profundos. —Hoy fui a ver a Jimena. Ahora está en el hospital, proteg