—En ese entonces, mi segundo tío era una persona muy astuta. Hablaba en favor de mi padre frente a mi abuelo, incluso se colaba en la iglesia a medianoche para llevarle comida a mi padre y ayudarle a copiar la Biblia. Aunque imitaba muy bien la escritura de otros ayudó a copiar decenas de páginas y así mi abuelo nunca se dio cuenta.
Pero no sé desde cuándo, mi segundo tío cambió. Parece que el poder y la fama pueden embrujar y cambiar la naturaleza de las personas.
Clara, con la mirada fría, le