En un instante, Rodrigo sintió un dolor agudo en el pecho, tan intenso que su figura erguida tembló por completo.
—En la familia Hernández, Noa carece de individualidad, vive sin alegría. Ahora, estando contigo, se ha convertido en la mujer que cuidas, siguiendo paso a paso tus planes y preferencias. Ser tan sumisa no creo que sea algo tan bueno.
Alejandro bajó la mirada, tomó un sorbo superficial de su copa y dijo: —Dense un tiempo, dense un paso atrás para calmarse. Aprovechen la oportunidad p