—Alejandro, ellos no te entienden, yo sí.
Clara suspiró y colocó suavemente su palma cálida sobre el dorso de su mano. —Si estuviera en tu lugar, haría todo lo posible por cumplir el deseo de mi madre. Pero también entiendo lo que realmente quería: que pudieras protegerte a ti mismo, esperando que te volvieras muy fuerte. La elección que hiciste no está realmente equivocada. Incluso si te pareces a tu padre, tu abuelo siempre te ha querido muchísimo, te ha reconstruido. Por él, tu perseverancia