El comandante aclaró su garganta y, en un inglés bastante fluido y claro, dijo: —Les aconsejo que entreguen rápidamente al rehén, entreguen las armas que tengan y regresen con nosotros para ser interrogados. De lo contrario, tomaremos medidas severas contra todos ustedes. Nuestro país tiene leyes muy estrictas, y enfrentarán las consecuencias que no podrán soportarlas.
—¿Leyes estrictas? ¿Estás bromeando? — Clara rio burlonamente. El comandante la miró, una mujer asiática hermosa, con una sonris