4.

Don Carlos y Don Fernando contemplaron las imágenes en silencio.

familias ValverTodo el salón quedó sumido en un silencio sepulcral.

Todas las miradas se volvieron hacia Daniela.

Don Carlos apretó con fuerza el puño al ver aquellas fotografías. Sus ojos permanecían fijos en la imagen de Daniela abrazada por un desconocido. La decepción y la ira se mezclaban en su mirada.

Al otro lado, Doña Carmen apenas esbozó una leve sonrisa.

Una sonrisa cargada de satisfacción.

"Una trampa barata."

La voz de Daniela rompió el silencio del salón con una frialdad absoluta.

Ni siquiera volvió a mirar las fotografías.

Clavó la vista directamente en Gilberto.

"Fuiste tú quien planeó todo esto junto con Camila, ¿verdad?"

Gilberto frunció el ceño, como si aquellas palabras lo hubieran ofendido.

"¡Basta, Daniela!"

Ernesto la interrumpió de inmediato con un grito.

Su rostro seguía rojo de ira.

"¡Las pruebas están delante de todos! ¡Deja de culpar a los demás por tus propios errores!"

"¡Repite esas palabras una vez más y no dudaré en abofetearte delante de todos, Gilberto!"

La voz de Daniela resonó por todo el salón.

Respiraba con dificultad.

Sus puños permanecían cerrados a ambos lados del cuerpo, intentando contener la ira que estaba a punto de estallar.

Pero aquella amenaza no intimidó a Gilberto.

En cambio, él soltó un largo suspiro.

Su expresión se transformó en la de un hombre herido, como si fuera la mayor víctima de toda aquella situación.

"Solo quiero conocer la verdad, Daniela", respondió en voz baja.

Aquella actitud serena no hizo más que aumentar el desprecio que Daniela sentía por él.

Ante todos los presentes, Gilberto interpretaba a la perfección el papel del prometido paciente y decepcionado.

"¡Ya basta, Daniela! ¡Deja de decir tonterías!"

Ernesto dio un paso adelante y la sujetó bruscamente del brazo.

El cuerpo de Daniela, aún debilitado, se tambaleó hacia atrás.

Contuvo el dolor mientras miraba a su padre con absoluta incredulidad.

"¡Papá, escúchame primero! ¡Todo esto es una trampa...!"

"¡Cállate!"

El grito de Ernesto la interrumpió de golpe.

Sus ojos estaban llenos de rabia y decepción.

"¡Esas fotografías bastan para destruir el nombre de la familia Valverde!", exclamó con la voz temblorosa por la emoción. "¿Quién crees que va a creer en ti después de ver todo esto? ¿Una mujer que llega a su propia boda en semejante estado?"

Daniela guardó silencio.

No porque no tuviera nada que decir.

Sino porque, por primera vez en su vida, veía a su padre elegir unas pruebas falsas antes que creer en ella.

Permaneció inmóvil.

Poco a poco, dirigió la mirada hacia Don Carlos, su abuelo, el hombre que siempre la había querido.

El anciano seguía sujetando con fuerza su bastón.

Sus ojos permanecían clavados en las fotografías sobre la mesa, con el rostro completamente destrozado.

Aquella imagen hizo que el pecho de Daniela se oprimiera aún más.

Apretó con fuerza la tela de su vestido, ya arrugado y sucio.

Su mirada recorrió el salón, buscando aunque fuera a una sola persona dispuesta a creer en ella.

Pero nadie dio un paso al frente.

Nadie quiso escuchar su explicación.

Por primera vez, Daniela se sintió completamente sola en medio de su propia familia.

"Esta boda no puede cancelarse."

La voz de Don Fernando rompió de pronto el silencio del salón.

Todas las miradas se dirigieron hacia él.

"Ya se han enviado cientos de invitaciones a funcionarios y socios comerciales. Si este escándalo llega a los medios, no solo quedará destruido el nombre de nuestras familias. Las acciones de ambas empresas también podrían verse gravemente afectadas."

"¡Pero mi nieto no puede casarse con una mujer que ha manchado el honor de la familia!"

Doña Carmen lo interrumpió de inmediato.

Su voz era tajante y rebosaba rechazo mientras recorría a Daniela de arriba abajo con la mirada.

"Y mucho menos después de algo como esto, justo antes del día de la boda."

Daniela apretó los puños. Sabía que no podía defenderse. Gilberto había preparado aquella trampa con absoluta precisión.

Don Carlos levantó la cabeza.

La firme mirada del anciano se dirigió de inmediato hacia Don Fernando.

"El compromiso matrimonial entre las de y De la Vega fue pactado hace décadas", declaró con voz grave. "Si Gilberto se niega a continuar con esta boda, su familia seguirá siendo responsable de cumplir el acuerdo."

El salón volvió a quedar en silencio.

Doña Carmen apenas esbozó una leve sonrisa mientras permanecía cómodamente recostada en el asiento principal.

"Entonces, utilicen a Antonio."

Las palabras salieron de sus labios con absoluta tranquilidad.

Varios presentes quedaron en silencio de inmediato.

Aquel nombre cambió por completo el ambiente de la sala.

"¿Antonio?", preguntó Don Fernando, frunciendo el ceño.

"Sí, Antonio", repitió Doña Carmen con frialdad.

"Es un hijo que jamás ha aportado nada a la familia De la Vega. Ya es hora de que devuelva todo lo que esta familia le ha dado."

La anciana volvió a acomodarse en su asiento.

"Que sustituya a Gilberto. Él será el esposo sustituto."

El salón quedó completamente en silencio.

Daniela permaneció inmóvil.

¿Antonio?

Aquel nombre le resultaba completamente desconocido.

¿Quién era ese hombre?

¿Cómo era posible que su vida, planeada por ambas familias desde hacía tantos años, fuera entregada de repente a un hombre del que ni siquiera había oído hablar?

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP