23.
Sin embargo, Antonio simplemente se puso de pie, tomó su tableta y caminó hacia su habitación sin pronunciar una sola palabra más.
No le ofreció una compasión exagerada, pero su serenidad pareció darle a Daniela el espacio que necesitaba para volver a respirar.
Daniela soltó un largo suspiro, recogió de nuevo la carpeta negra y caminó hacia su habitación. Poco a poco, sus pasos recuperaron la firmeza.
No podía permitir que las amenazas de Patricia desviaran su atención.
Al día siguiente decidir