Empezó por frotar su espalda a regañadietes. Odiaba reconocer que no era tan molesto como pensó, tampoco tan humillante. Subió las manos por sus omóplatos y bajó hasta llegar a su cintura,se detuvo justo ahí,debajo. Tocó sin querer más de lo que deseaba y pudo sentir como su cuerpo se estremecio sólo con ese roce.
Liam lo estaba provocando.
Ahora lo sabía.
—¿Pasa algo,porqué te detienes?—La voz de Liam se escuchaba tranquila y somnolienta. ¿Él era único que estaba incómodo ahí?.
—Nada—respondió