Tras verificar que Mara yacía dormida entre sus brazos, rendida por el cansancio, se levanto suavemente para no despertarla, una vez vestirse la cubre y sale de la habitación con rumbo al baño.
En su rostro estaba dibujada una sonrisa de victoria y placer, era más feliz y definitivamente mucho más poderoso que antes de tenerla.
Alrededor de las 21 horas, llega el resto de los habitantes de la casa, encontrando a Ammos sentado frente a la chimenea observando el fuego.
-Muy buenas noches Ammos...