Capítulo 8: La prueba.
Las manos agarradas fuertemente al lavabo para aplacar la ira de la fiera que intentaba liberarse, eso era lo que el ingeniero sentía, que iba a explotar de rabia de un momento a otro.
Nader mantenía la cabeza gacha mientras escuchaba todo lo que su abogado le contaba sobre aquella situación que iba a terminar volviéndolo loco y eso sumando el supuesto accidente que su protegida había sufrido con una tetera.
—No puedo aceptar esto Yousef, o mucho menos tolerar que ese hombre tenga algún derecho