Zafiro
¿Cómo terminamos así?
Estoy sobre el escritorio con las manos de lobo en mi cuello, casi sin poder respirar nuevamente. Diana apuntándole a la cabeza con un arma y maldiciendo, Vladimir apuntándole a Diana también en la cabeza con otra arma. Esto ya era masoquismo extremo, comenzaba a dudar que saldríamos con vida de este lugar
Paso a explicar los hechos, cuándo le dije al lobo de Martín, enloqueció. Me culpo he insulto por mantener a su hijo lejos de él, rompió todo lo que pudo y luego