Capítulo once

No estaba de más mencionar mi terrible aspecto, ni actitud tirada al suelo, ya sabía que los partidos de futbol eran así, por eso no iba a ninguno. Estuve allí porque ellos dijeron que era importante, me vistieron para la ocasión, ¿solo para qué? ¿Verme llegando a casa empapada de refresco de alguien más, con mi vestido arruinado y una autoestima lleno de refresco? Si era alguna broma esperaba que al menos a ellos les estuviera haciendo gracia.

—Lo siento Ansel, estoy ocupado ahora, qui

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