115. El otro juicio
Carmesí sabía que el día iba a ser tan ajetreado, si no más, que el juicio de Emanuele, pero aun así no pudo contener la cara de sorpresa que se le puso al ver la cantidad de gente que había sentada en sus asientos, esperando ansiosa el inicio de la sesión.
Por razones de seguridad, sólo se permitía la entrada a los implicados directamente en el caso de Emanuele, a excepción de los empleados del servicio de streaming. Sin embargo, el juicio de Sarah estaba abierto a más personas, sobre todo a m